Cola de león o cabeza de ratón

Cola de león o cabeza de ratón
marzo 18 00:10 2017

Cola de León

A quién no le ha pasado en carrera que por diversas razones queda descolgado del grupo de avanzada, del grupo que va tirando y que de seguro terminará con uno o más podios.

Las razones pueden ser un corte de cadena, estar mal encajonados, un empujón-codazo “involuntario” en una nerviosa largada o simplemente una dolorosa partida en donde las piernas no logran despertar.

En ese momento uno quiere ponerse a pedalear con la mayor intensidad posible con el objetivo de alcanzar al pelotón que se nos escapa a gran velocidad, lo complicado es que en el intento podríamos quedarnos además de descolgados, muy cansados ya que inevitablemente quemaremos muchos de los escasos cartuchos de energía disponible.  Esto es “cola de león”, tal vez una cola más larga en la medida que va desgranándose el choclo; tratamos de ir reclutando descolgados e irnos trabajando para reducir el gasto de energías, apretamos los dientes y levantamos la mirada sólo cuando se hace necesario, el resto del tiempo, nuestra vista esta puesta en nuestras piernas, como si les fuéramos dando ánimo u obligándolas a pedalear.

Cabeza de Ratón

La siguiente opción es llevar un ritmo óptimo que no genere mucho desgaste y esperar a que llegue el grupo de los perseguidores, asumiendo que lo hay y que la carrera en términos generales esté concentrada en 2 grandes grupos.  Entonces la opción es ser “cabeza de ratón”, está opción también implica riesgos, porque por lo general no conocemos al grupo y no sabemos qué tan dispuestos estén a trabajar con el fin de alcanzar al grupo que lleva la delantera, por tanto, tirar del grupo también implicará un gasto de energías considerable.

Cola de León

Foto: Pedro Guardiola

Pero tal vez lo más complejo es cuando te quedaste descolgado del primer grupo y nunca hubo ni se visualizó un grupo de perseguidores, o sea, te quedaste en un limbo, un limbo de kilómetros y kilómetros donde con suerte te cruzas con uno que otro competidor.  En momentos como estos te invade la angustia, incluso dependiendo del marcaje podrías llegar a pensar que te saliste del circuito.  No queda más que echarle pa’ delante y seguir pedaleando, hasta que comiences a ver las cintas del trazado o a los ciclistas que se fueron apagando a lo largo de la carrera.

Cola de león, cabeza de ratón y lo que es peor, ninguna de las dos.  ¿A quién no le ha pasado?

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